Medimos nuestro impacto en el medioambiente a través del control y seguimiento de los consumos de agua, energía (electricidad y gasoil) y materias primas, así como la generación de residuos, por cada kilogramo de producto que fabricamos.
De este modo, conocemos la evolución a lo largo de los años y podemos aplicar medidas de mejora para seguir cuidando del medioambiente.

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